sábado, 31 de julio de 2010

Religión

Este es un extracto de uno de mis libros favoritos: Canek, de Ermilo Abreu Gómez. Hombre de pocas palabras, las necesarias para provocar una profunda emoción y sumirte en una reflexión. Bravo.

Está de buen humor Jacinto Canek. Al caer la tarde se ha sentado junto a la noria de la hacienda. Le acompañan los amigos viejos: Domingo Canché, Ramón Balam y el niño Guy. El rumor del agua que camina por los canales lleva perfume de sombra. Sobre el agua se deshacen los azahares de un arriate de limoneros. Canek empieza a hablar:

-¿Quién me dice suáles son los agujeros por donde gritan las cañas?

Los amigos se rieron.

-¿Quién me dice qué es lo que está torcido en tres ramales?

Los amigos se miraron.

-¿Quién me dice qué significan dos piedras verdes y una cruz alzada?

Los amigos se encogieron de hombros.

Canek frunció el ceño y sonriendo les dijo:

-Tontos. Todo es claro: se trata de los agujeros de la flauta; se dice de la iguana y se piensa de los ojos del hombre.



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