Este es un extracto de uno de mis libros favoritos: Canek, de Ermilo Abreu Gómez. Hombre de pocas palabras, las necesarias para provocar una profunda emoción y sumirte en una reflexión. Bravo.
Está de buen humor Jacinto Canek. Al caer la tarde se ha sentado junto a la noria de la hacienda. Le acompañan los amigos viejos: Domingo Canché, Ramón Balam y el niño Guy. El rumor del agua que camina por los canales lleva perfume de sombra. Sobre el agua se deshacen los azahares de un arriate de limoneros. Canek empieza a hablar:
-¿Quién me dice suáles son los agujeros por donde gritan las cañas?
Los amigos se rieron.
-¿Quién me dice qué es lo que está torcido en tres ramales?
Los amigos se miraron.
-¿Quién me dice qué significan dos piedras verdes y una cruz alzada?
Los amigos se encogieron de hombros.
Canek frunció el ceño y sonriendo les dijo:
-Tontos. Todo es claro: se trata de los agujeros de la flauta; se dice de la iguana y se piensa de los ojos del hombre.

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